Cómo funciona la carga rápida e inalámbrica de las baterías de los móviles

Cómo funciona la carga rápida e inalámbrica de las baterías de los móviles

Escrito por: Redacción    16 abril 2018     Sin comentarios     3 minutos

En una sociedad con tanto movimiento y tan poco tiempo para hacer las cosas, el teléfono móvil ha pasado de ser un simple aparato para hacer llamadas en cualquier momento del día y desde cualquier lugar, a ser un todo en uno. Y decimos esto porque ya no es necesario cargar con la cámara de fotos, el ordenador portátil o el dispositivo de música: tenemos todo en un aparato y que encima cabe en nuestro bolsillo.

Los fabricantes cada vez investigan más sobre las baterías y la posibilidad de que duren cada vez más, tanto la carga como en el tiempo, pero la alta necesidad de procesamiento de datos del dispositivo, hace que en la práctica no seamos conscientes. Por mucho que queramos, la batería de un dispositivo de última generación en reposo rara vez superará las 24 horas sin necesidad de cargarse, pero en cuanto se utilice este tiempo se reduce considerablemente. Para esto sirve cualquier dispositivo, bien podemos referirnos a una batería Samsung Galaxy S3 o de un iPhone X de última generación.

¿Qué es y cómo se consigue una carga rápida?

La carga rápida corresponde al principio de la electrónica, en el que se utiliza un voltaje y amperaje más alto para reducir ese tiempo de carga. Muchos fabricantes utilizan cables y cargadores propietarios para poder ofrecer hasta 12 voltios al dispositivo, cuando lo estándar son 5 voltios. Esta diferencia consiste en aumentar el caudal de energía.

Para reducir el stress de la batería, este aumento de caudal es únicamente enviado en la primera fase de carga, cuando la batería está en un nivel de carga bajo, para luego ir reduciendo ese caudal a medida que aumenta la carga -normalmente en torno al 80%- y llegar al 100% con un caudal que no perjudique la vida útil de la misma.

Carga inalámbrica de las baterías

La carga inalámbrica no es inalámbrica como tal. Es decir, es cierto que no hay cables, pero sí es necesario que el teléfono esté en contacto con el cargador y funciona con campos electromagnéticos, de manera que el cargador del teléfono emite un campo electromagnético y es el teléfono el que recibe la energía producida.

El mayor inconveniente de este método de carga es que el tiempo de carga es realmente elevado, duplicando en el mejor de los casos el tiempo de carga por USB estándar. Sin embargo, como principales ventajas existe la posibilidad de, en un futuro y cuando el sistema se perfeccione, eliminar dicho conectar y mejorar así la estanqueidad de los dispositivos.

Pese a que hay varios estándares, el más común es el conocido como Qi. Éste utiliza la carga electromagnética inductiva, a diferencia de la de resonancia, que es mucho más segura y reduce el riesgo de sufrir un calambrazo prácticamente a cero.


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