15 abril 2013

proyector

Hemos mejorado con el paso de los a√Īos. Antiguamente no se estrenaba tecnolog√≠a, se heredaba. Una televisi√≥n no duraba 20 a√Īos, no, pasaba de tus padres a sus hijos y si segu√≠a funcionando segu√≠a la l√≠nea sucesoria. Antiguamente no exist√≠a un salto tecnol√≥gico que justificase el cambio de un tipo de producto por otro. O al menos ese salto no se traduc√≠a en un incremento de calidad o de aprovechamiento del art√≠culo.

En mi caso me he cansado de las televisiones. Admito que no del todo, ya que las propuestas de las Smart TV son muy interesantes, pero ahora he derivado mi interés a los proyectores. Se trata de una fórmula para integrar el cine en un salón. Por un precio asequible se puede tener un equipo capaz de proyectar una imagen de más de 80 pulgadas sin perder calidad, sin ceder a la pérdida de definición. Con el precio que tiene el cine y las magníficas ediciones que tenemos en Blu-Ray de nuestras cintas favoritas creo que he encontrado una alternativa mejor.

Esta tecnología requiere de cierto aprendizaje, aparecen nuevos términos obligatorios para adquirir un producto con características interesantes. En mi caso optaría por un proyector con lámpara LED, la vida de la misma sobrepasa las 30.000 horas, consume y se calienta menos que un proyector tradicional. Sin olvidar que la salida de colores es más amplia y viva. Para adquirirlo, yo al menos recomendaría comprar por internet. Se barajan precios de lo más económico con gamas al alcance del peso de todos los bolsillos.

Otro aspecto a considerar son los Lumens de brillo, es decir, la capacidad que tiene el proyector para hacer llegar su luz a la pantalla que tengamos. Mayor lumens, menor impacto de la luz ambiental y menor necesidad tenemos de ver el material con mayor oscuridad. Sobre 2000 Lumens es m√°s que suficiente para poder proyectar con luz de fondo. Lo dicho, proyector LED y compradlo por internet. El bolsillo siempre es agradecido.

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