31 marzo 2009 Tecnología

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Hace unos cinco años se hablaba de la utilización de nanogeneradores, pero es desde hace dos que se está obteniendo energía desde pequeñas ondas ultrasónicas.

Pero la semana pasada la historia cambió. Se consiguió energía eléctrica a través del propio movimiento del flujo sanguíneo.

De acuerdo a un equipo norteamericano de investigadores de cables nanométricos y motores piezoeléctricos nuestra sangre podría ser utilizada para obtener energía, gracias a la utilización de pequeñísimos cables de óxido de zinc que son capaces de generar energía eléctrica cuando son sometidos a tensión o estrés mecánico.

Los cables nanométricos miden unas 5000 veces menos que un pelo humano, por lo que pasarían desapercibidos en nuestro cuerpo, permitiendo así recargar baterías de litio de nuestros gadgets. Lamentablemente, esta tecnología esta aún un poco rechazada por la sociedad y un poco lejana de la puesta en práctica. Pero quizás, en un futuro, esto no llegue a ser tan impactante.

Vía | Mobilewhack
Imagen | Enviromental Graffiti

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