10 diciembre 2015 Análisis, Curiosidades, Hogar digital, Tecnología

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La tecnología aplicada para ayudar a las personas es siempre bien recibida. Cada una de las novedades que surgen para hacer al mundo un lugar mejor siempre tienen nuestra atención y cuando me enteré que se estaba trabajando en unas gafas que permitirá ayudar a los invidentes quise saber más. Como no tenía muy claro a qué se referían con este proyecto y dado que las oficinas de Eyesynth estaban cerca de mi casa, decidí probar personalmente el dispositivo.

Me atendió Antonio Quesada, responsable del proyecto en las oficinas que la compañía tiene en el Centro Europeo de Empresas Innovadoras de Castellón. En él pude ver de cerca el dispositivo que ya conocía gracias al vídeo presentado a través de la plataforma Kickstarter. Las gafas, todavía un prototipo que se encuentra en la última fase de desarrollo, previa a la comercialización, estaban listas para ser utilizadas.

Están equipadas con dos cámaras situadas en la parte superior, que captan imágenes en 3D del entorno, mapeando en tiempo real los objetos que hay alrededor. Estos registros los convierte en datos que se envían a un ordenador que el usuario llevará en la cintura, donde se procesan y se convierten en sonido, que llega hasta los auriculares cocleares que se sitúan en la cabeza.

Dependiendo de la distancia del obstáculo, el dispositivo emite un sonido. La intensidad y el tono permite determinar tanto la distancia, su ubicación respecto el horizonte del usuario (si está encima o debajo de él) e incluso su forma. Un sistema muy interesante que quise probar en persona.

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Lo primero que hice fue conocer como funcionaba. Para ello, Antonio me colocó un visor Oculus para permitirme sumergirme en un entorno de realidad virtual donde se desplegaban objetos tridimensionales. Una esfera, un cubo y un cilindro fueron apareciendo y el sistema los identificaba con sonidos. Un sonido más suave en el caso de la esfera y algo más grave, más contundente, en el caso del cubo. Para el cilindro se utiliza un sonido que aparece suavemente, pero que se hace más “sólido” en el centro.

Si giraba la cabeza, barriendo con la mirada el objeto, el sonido cambiaba. Otra imagen me puso delante una mesa con una botella, un vaso y un plato. Cada uno de estos objetos sonaba de manera diferente. Al acercar la imagen en 3D, el sonido se hacía más intenso. Si se alejaba, perdía intensidad.

La prueba me permitió acertar las formas que tenía enfrente, al menos, tras unos primeros momentos en los que, seamos sinceros, no acerté una. Al quinto intento ya no fallé ni una sola. Llegó el momento de probar las gafas en un entorno real.

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No hacía falta salir a la calle, la propia oficina está llena de obstáculos, como mesas, pilares e incluso el propio Antonio, que ejerció de barrera improvisada. Una vez acostumbrado al funcionamiento de las gafas, comencé a moverme por la habitación. Sin ver, era capaz de determinar la existencia de cualquier obstáculo, saber su tamaño aproximado, la distancia que estaba de mí y si había algo más en mi camino.

No se trata de una percepción como la vista, pero el uso de las gafas Eyesynth sirve de ayuda para quien tenga problemas de visión, aunque no sustituya de manera total a la visión perdida.

Las gafas van unidas a un procesador que consigue convertir de manera inmediata la imagen en sonido. El auricular coclear se carga para funcionar varias horas. Este tipo de auricular no obstruye el oído, lo que permite estar siempre atento a lo que ocurre a su alrededor y no acaba molestando.

La campaña de Kickstarter busca encontrar una financiación de 100.000 euros, que terminará el 30 de diciembre, con recompensas como camisetas y descuentos para reservar las gafas. Este proyecto ha suscitado el interés de personas de todo el mundo y está resultando ser bastante popular, lo que nos alegra, tanto por tratarse de un producto pensado para ayudar a personas invidentes como por ser un desarrollo español.

El precio de la gafas no está todavía determinado, aunque se espera que sea de alrededor de 1.400 euros.

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Antonio Quesada, director del proyecto Eyesynth

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