27 diciembre 2015 Curiosidades, Tecnología

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Con la llegada del año 2015, todos estábamos motivados para tener aquí, por fin, los inventos y gadgets que aparecieron en la película Regreso al Futuro II. Ha sido una motivación para que muchas empresas innovadoras se lanzaran a probar suerte y hemos tenido cosas como el monopatín volador de Lexus e incluso la cazadora autosecable. Vale, ninguno de ellos nos ha dado exactamente lo que esperábamos, pero se acerca bastante. Y, a punto de terminar el año, llega otro de esos inventos que parecen sacados de la película.

Se trata del ArcaBoard, y a diferencia de otros prototipos, puede moverse por encima de metal, arena, agua o cualquier otro material. ¿Su secreto? Pues que, en lugar de basarse en un campo electromagnético, que limita su uso a pistas fabricadas en metal, lleva varias turbinas en su base, que le permiten flotar gracias a la acción del aire a presión.


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A diferencia de otros modelos, el ArcaBoard se eleva gracias a unas turbinas de aire

En total, son necesarias 36 turbinas, que permiten conseguir una potencia de 272 CV y un empuje hacia arriba de 195 kg. Esto juega en su contra, ya que en lugar de una fina tabla con la que deslizarse, se trata de una pieza bastante grande y gruesa. Sus baterías solo permiten una autonomía de seis minutos en el modo más ligero y solo tres minutos si se trata del modo que permite elevar a un piloto más pesado.

El movimiento se controla gracias una aplicación de Android y iOs, con la que se puede seleccionar la altura y la dirección, los giros y el resto de funcionalidades. Sí, se aleja bastante de la idea que tenemos de un monopatín, pero en realidad es lo más parecido al hoverboard que utiliza Marty McFly.

Pero este sistema tiene un inconveniente bastante importante. Es muy espectacular, pero su precio es algo que te hace pensar mucho el hacerte con uno. Para tener uno tendrías que desembolsar 19.900 dólares, un precio realmente excesivo. Hay que pensar que tampoco es lo que se dice práctico, ya que pese a elevarso 30 cm del suelo, pesa 83 kg, un peso considerable y que lo convierte en un objeto pesado y no demasiado práctico.

Eso sí, como banco de pruebas me parece una fantástica noticia y un gadget que podría ir afinándose poco a poco para ser más útil y eficiente. ¿Lo veremos algún día?


Vía | Gizmag

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